4/1/09

Cárceles invisibles



Cada día se hace más difícil ver los barrotes de nuestra propia jaula…
Hace unos años estaban patentes los límites que nos rodeaban, las restricciones, prohibiciones, formas, posiciones o incluso muros…
Van desapareciendo los muros físicos las leyes o las restricciones pero no cambian las mentes de los que se vieron limitados por esos muros…
Ninguno de nosotros somos libres de esas restricciones, sociales, familiares de clase o incluso mentales…
Cuanto más inconsciente es esa limitación mas peligrosa se torna, llegamos a creer (o a hacernos creer) que no existe ese límite y decimos:
-Ahí no hay ningún limite, no voy detrás de el porque no quiero.
En el siglo pasado había unas clases sociales determinadas, con unos límites muy claros y muy marcados, y cuando se intentaban mezclar entre ellas era prácticamente imposible, hoy en este siglo XXI tan avanzado esas clases ya no son tan patentes pero siguen existiendo…
Somos seres de grupo, segregamos a las personas que en teoría son distintas, ya sea de raza, color ideas, clase, inteligencia etc…

Hay un punto común en todos, nos defendemos ante lo desconocido.

“Atención! Afirmación generalista y salvaje, alejen a los niños y personas susceptibles”

-Todos somos racistas por naturaleza.

Es una dura afirmación pero (a mi parecer) bastante cierta, utilizando el termino racista como un rechazo a lo diferente en general no solo racial.

Nos protegemos y protegemos a los de nuestro “grupo” de las “amenazas” exteriores…

Da la sensación de que es algo innato en el ser humano considerar un bien y un mal… y como uno siempre considera que es el bien (aunque siempre haya muchísimas luchas interiores) al final nos solemos considerar con una pequeña parte de “la verdad” y nos rodeamos de gente que este con nosotros de alguna manera.
Ya tenemos un grupo del bien, ahora es fácil, todo lo que vaya en contra de “la verdad” de la que somos poseedores es el mal…

Es una hipérbole, pero se ve bastante claro en la manipulación sufrida por Estados unidos a diario o en las guerras, con la búsqueda de un malo malísimo (llámese Sadam, Osama o Ahmadineyad)

Esta idea del bien supremo y el malo malísimo nos viene condicionada desde ¿siempre?, solo que la invención de la televisión y el cine, donde, han hecho llegar a muchísima gente una serie de valores y repetirlos hasta la saciedad y cito a un gran publicista alemán que llevó al nazismo a su cumbre “una mentira repetida 1000 veces se convierte en verdad”, sus técnicas se han ido puliendo y cada día nos conducen con mayor facilidad, estamos mas condicionado y desgraciadamente (o yo estoy muy pesimista y no se me ocurre otra cosa) solo nos queda abrir los ojos y usarlos para llorar, ver lo que es en realidad el mundo…

Y ahora tomamos este ejemplo que se ve bastante claro y traduzcámoslo a nuestras propias vidas…
He visto gente rechazada de un trabajo por no tener un titulo (sin importar su valía como trabajador, cuando en realidad en el trabajo no hacía falta la titulación que pedían)
He visto gente rechazada y juzgada por su forma de vestir
He visto gente juzgada, apartada e incluso vejada por su forma de pensar
He visto transformarse a una persona en invisible para otras
Y lo más sorprendente he visto como también se integraban todos ellos en algún momento, dejaban de ser de un bando y pasaban al otro en cuestión de segundos...

He llegado a oír… pues yo creía que todos los diseñadores erais unos flipaos, tu eres buen tío…

O…

Todos los moros son unos hijos de puta, bueno… no todos, porque el Mohamed que trabaja en el taller de mi padre es buena gente…


Mi consejo de hoy…

Se tu mismo… y odia a todos los que no sean como tu… jajajaja