14/1/08

La necesidad...



He pasado muchas horas reflexionando sobre lo autosuficientes que debemos llegar a ser, que tenemos que ser y lo ideal que es no depender de nadie... pero eso es un extremo y como extremo, esta equivocado... necesitamos de otras personas, no estamos solos, necesitamos cariño, atención, cuidados, respeto... en definitiva, nutrirnos de otras energías...

El ser humano es de los pocos animales de la naturaleza, que si la madre lo abandona de bebé, no tiene prácticamente ninguna posibilidad de sobrevivir... esto da que pensar...

Somos seres dependientes, necesitamos del grupo para sobrevivir... pero siempre con moderación, tenemos que aprender a ser adultos, y que las diferencias entre nosotros y el resto de personas que nos rodean, desaparezcan... dejar de ser bebes para ser niños, dejar de ser niños para ser adolescentes, dejar de ser adolescentes para ser adultos y dejar de ser adultos para ser ancianos... y finalmente... dejar de ser ancianos para...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Antonio!
Hoy estaba mirando en mi cartera y encontré tu dirección del blog.
La verdad es que estoy leyendo las cosas que escribes y me encantan, me hacen pensar e identificarme con muchas cosas de las que dices.

La autosuficiencia..., la dependencia..., !qué peligro si no sabemos canalizarlo bien!. Yo no creo que la dependencia sea positiva, pero sí que somos seres dependientes...; a veces casi sin darnos cuenta esos estímulos o influencias de las personas que nos rodean hacen que cambiemos nuestra propia percepción de las cosas hasta el punto de que resulte difícil distinguir hasta lo que queremos realmente; y eso pasa de manera muy sútil y casi sin darnos cuenta. Pero quizás solo haya que mantener los ojos muy abiertos y no perder de vista nuestro propio camino.
Es bueno enriquecernos con lo que pueden aportarnos los demás, pero pienso que esos lazos de dependencia afectiva se crean con mucha facilidad y nos hacen olvidarnos de nosotros mismos y dejar de mirar dentro de nosotros por momentos...

¡Vaya parrafada te he soltado!

Cuídate.

Marta